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Escalada, un ejercicio de superación para personas en tratamiento de drogodependencias

Unas 15 personas usuarias del CAS de Sants han participado en esta actividad para reforzar la confianza en ellas mismas y en los demás

El deporte puede ser un aliado muy potente para superar límites, y este ha sido el caso de la escalada. Unas 15 personas del Centro de Atención y Seguimiento a las drogodependencias (CAS) de Sants, gestionado por la Asociación Bienestar y Desarrollo ABD, han practicado esta actividad durante meses, un ejercicio que ha ido mucho más allá de las paredes del rocódromo de la Unió Excursionista de Catalunya (UEC) de Sants

La responsable del Centro de Día del CAS de Sants, Sonia Usán, detalla que ya es el tercer año que se realiza este taller en la UEC de Sants, ya que desde el centro consideraron que a partir de este deporte se puede reforzar el autoestima de cada persona y dar herramientas para enfrentarse a sus retos personales y de salud. “Nosotros trabajamos a diario las dificultades que se encuentran con la escalada -las presas, si van rápido, si van muy poco a poco- y como ellos mismos van superando cada actividad, cada proceso”. 

Usán explica que el primer día que anunciaron que el taller sería de escalada, las personas usuarias reaccionaron con sorpresa e incluso rechazo. “La mayoría te dicen que tienen mucho miedo, que tienen mucho vértigo”, recuerda, pero asegura que, a medida que empezaron a ver mejoras, la perspectiva cambió. «El primer día la mayoría de personas usuarias iban muy rápido, sin pensar si se estaban poniendo en peligro, sin fijarse en el camino», señala. A medida que el instructor, Víctor, les da las herramientas y van trabajando esta parte, «las personas participantes mejoran en su proceso, tanto en la escalada como en su recuperación». «Inicialmente el curso se enfoca como con todas las personas, independientemente de su problemática, pero sí que con ellos buscamos el paralelismo con sus problemáticas», resume.

Durante el taller, de una duración de 20 horas a la semana, han trabajado a nivel individual y colectivo. “Ellos mismos ven como caminan delante del rocódromo y de la vida y después trabajamos el pedir ayuda, la confianza, el asegurarse, el comprobar si el otro está bien asegurado… esto es lo que crea el vínculo del grupo”. Después de cada clase, Usán asegura que las personas usuarias salían mucho más contentas. Por su parte, Víctor, el instructor que les ha acompañado en esta formación, refuerza que aunque al principio tenían miedos y dudas, el progreso avanzó hasta dejar los miedos atrás.

Escalar para avanzar

Bernardo, uno de los participantes, cuenta que la formación ha servido para “encontrar el límite de cada uno”, así como para potenciar la seguridad en uno mismo y el afán de superación. Ahora bien, nadie puede escalar solo, y eso les ha ayudado a recuperar la confianza en los demás. “Cuando escalamos con cuerdas precisamos de un compañero. La escalada me ha ayudado a tener confianza en el compañero, a saber confiar”, apunta. “Todo lo que practicamos aquí, uno lo practica en la vida: sentirte más seguro a la hora de andar solo y ver donde tienes tu límite. Estoy super contento de esta actividad”, confirma.

Adriana, una participante de la actividad y usuaria del CAS Sants, también valora muy positivamente esta experiencia. “Me han generado sensaciones nuevas como dejar de tenerle miedo a cosas nuevas y a agarrarme a lo que ya conozco: me agarraba siempre a la misma presa, es como si no quisiera salir de mi zona de confort, y he aprendido poco a poco que hay más presas a las que me puedo agarrar, entonces hay más sitios o personas en las que me puedo apoyar”, asevera. 

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