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ACOL: Una oportunidad de conocimiento, formación y puertas abiertas para el futuro

La línea de subvenciones ACOL busca favorecer la inserción de personas en situación de desempleo de larga duración y permite acceder al arraigo social


Dénia, madre sola, salió de Honduras embarazada para sacar a sus hijas adelante. Viktoria, llegó poco después que su marido mientras Ucrania empezaba una guerra. Llegó a Barcelona también embarazada y pasó 9 meses en Sevilla en el programa de acogida de personas refugiadas. Cuando su marido encontró trabajo en Barcelona, volvieron. Por su parte, Bella llegó el 2013 con su marido, se quedó embarazada y ahora tienen dos hijas. Yoni salió de Venezuela y estuvo un tiempo en Holanda. Después de una mala temporada vino a España, pasando por Madrid e instalándose finalmente en Barcelona para mejorar su situación. 

Todas ellas han trabajado con la Asociación Bienestar y Desarrollo ABD gracias a la línea de subvenciones ACOL del Servei d’Ocupació de Catalunya que tiene por objetivo favorecer la inserción y mejorar la ocupabilidad de personas en situación de paro de larga duración y permite acceder a una autorización de residencia excepcional de arraigo social, al obtener un contrato de un año a personas en situación administrativa irregular. 

Esta línea de subvenciones ha sido impulsada por el Servicio de Ocupación de Catalunya junto con el Departament de Treball, Afers Socials i Famílies, a través de la Secretaria d’Igualtat, Migracions i Ciutadania. Se inscribe en el Programa Treball i Formació y está financiada por el Fondo Social Europeo en el marco del Programa Operativo de Catalunya 2014-2020.»

La valoración de esta experiencia es muy positiva, tanto por la posibilidad de acceder a la documentación como por los conocimientos y la formación recibidos.

“Hacer el paso justo cuando estaba ya embarazada fue precisamente mi motivación para pensar en que ya la estaba pasando mal y con una tercera hija iba a ser peor”. Así explica Dénia cómo tomó la decisión de salir de Honduras para venir a España. «Sabía que, si emigraba, iba a estar difícil, que lo iba a pasar mal al principio, pero que pronto saldría adelante”, añade. Viktoria reconoce que el primer año fue muy difícil: “Pensamos que volvemos, pero en ese momento en Ucrania empezaba una guerra y daba miedo volver. Y también estaba embarazada”, expone. 

Acceso a la vivienda y al trabajo, grandes retos

Casas okupas, viviendas compartidas con familiares o amigos… el acceso a la vivienda es uno de los grandes retos. “Estuve sola viviendo en una habitación de okupa porque no encontraba un sitio donde vivir. Mi situación con la vivienda sigue complicada y de hecho hasta estuve cuatro días en la calle debido a que no encontraba sitio donde vivir, puesto que tenía una bebé y nadie quiere alquilar a mujeres con hijos”, relata Dénia. 

Aunque ella pudo trabajar como interna, dos semanas antes de nacer su hija la despidieron y la sacaron también de la habitación en la casa okupa. “Yo no sabía mis derechos. Yo no sabía nada de qué tenía que hacer en mi situación”. Sin trabajo y sin su documentación en regla, pasó cuatro días en la calle y volvió a una okupa.

Viktoria y su familia pasaron cuatro meses viviendo con un familiar de su marido y después pudieron alquilar un piso pequeño, de 20 metros cuadrados. Una situación similar a la de Bella, quien estuvo viviendo con el hermano de su marido hasta poder alquilar un piso para su familia. 

Encontrar un empleo también fue un desafío. Sin permiso de trabajo y/o con menores a cargo, algunas pudieron trabajar como cuidadoras de niños o tareas de limpieza como Viktoria o en la restauración como Yoni, quien llegó a España después de estar en Holanda y pudo hacer de camarero, relaciones públicas… “sin contrato”, aclara. Otras tuvieron que tomar decisiones difíciles: “Si no tenía que comer, no comía, yo sabía que no tenía una entrada de dinero y mi única preocupación o mi preocupación aquí fue la vivienda; porque eso sí, me preocupó no tener dónde vivir porque estaba con una hija. Yo lo podía pasar, pero mi hija no.”, señala Dénia. Aún así, cuando le hablan de pedir ayudas, responde contundente: “yo no vine a España a vivir de ayudas. Yo quiero trabajar y salir adelante”. 

Contacto con ABD

“Una chica que estaba en el hospital, que me practicó una ecografía, se dio cuenta de mi situación más o menos y me habló de las ayudas que había. Se interesó por mí. Conocía a ABD, conocía a personas que trabajan ahí y habló con las chicas de ABD; así llegué a los pisos de acogida. Viví ahí catorce meses”, relata Dénia. Se sentía muy bien en el trato y el apoyo que recibió de las profesionales del programa Preinfant de ABD, pero también angustiada por la falta de trabajo. Salió del piso en noviembre del 2017 sin empleo y sin un sitio dónde vivir, pero nunca perdió el contacto con la referente de ABD. Igualmente, participaba asiduamente en el proyecto +Q Ropa. “Ahí compartía mucho con las chicas y me ayudaron a superar todo”, apunta. Fue su referente del programa Preinfant quien le informó sobre la posibilidad de trabajar en Comunitat Activa con la línea de subvenciones ACOL. “No sabía mucho de qué iba el programa, aunque vine a una entrevista. Me dijeron cuál era mi trabajo. Todo fue muy rápido, hasta que de un día para otro me dijeron que me presentara a trabajar”, recuerda.

Dénia y Viktoria en Comunitat Activa

También Bella conoció a ABD estando embarazada. “Mi trabajadora social me habló del programa Preinfant”, rememora, “estaba embarazada de 8 meses y durante una visita regular me dijo que había una oferta de trabajo en el procedimiento de ACOL. Presenté mis papeles y pasados unos meses me llamó para una entrevista. He tenido suerte y me ha dicho que me van a contratar”. “Para mi fue una gran noticia. Fue una llamada muy esperada”, porque “primero tienes que tener un trabajo para tener los papeles”, apunta.

Bella en Preinfant

En el caso de Viktoria y Yoni fueron otras entidades las que los dirigieron a ABD. Fue la Fundación Ficat quien envió el currículum de Viktoria a Comunitat Activa y StopSida quien refirió a Yoni a ABD. “Me pusieron en contacto con ABD porque ellos tienen soporte emocional, soporte de regularización, soporte de inserción laboral… y además de todas las ayudas que tienen, me han ayudado con el problema de legalización. A través de esta organización, me dieron una herramienta para poder legalizarme”, señala. 

Experiencia, conocimientos y regularización

Una de las particularidades de la línea ACOL es la posibilidad para las personas extranjeras en situación administrativa irregular de acceder al arraigo social a través del contrato con una organización social u otras entidades. “El proceso duró 8 meses porque para darte la tarjeta de residencia, para vivir, para trabajar… hay un tiempo”, recuerda Yoni. “El 2018 entré en este programa y en el mes de febrero del 2019 la Generalitat me aprobó la documentación, la residencia de España y el permiso de trabajo”, añade. 

Yoni durante su paso por ABD

Todo lo que me ha aportado ABD me ha ayudado a ser independiente, a seguir hacia adelante, y seguir a la siguiente fase que sería aplicar a otro puesto de trabajo…Y seguir formándome, en lo que más me gusta”, resume Yoni. En la misma línea, Bella considera que “no es sólo el trabajo”. “Me encuentro con la formación, la experiencia, los documentos… todo”, concluye. Concretamente, Viktoria explica que aprendió tareas de administrativa, informática… Con experiencia y la documentación para residir y trabajar en España “he ampliado mi currículum y sí, voy a buscar trabajo. Creo que no vamos a volver. Nos vamos a quedar aquí”, reflexiona. Con esperanza y confianza, Dénia subraya; “es como llegar a la cima y querer escalar un poco más. Si me vine a España fue con una ambición. Quiero trabajar para eso”. Recordando a sus hijas que siguen en Honduras finaliza: “Quiero sacar lo mejor de mí para aprender y poder traer algún día a mis hijas.”

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