Pilar Rodríguez: Abordando los Desafíos de la Salud Mental en las Personas Mayores

Artículo de Pilar Rodríguez Benito, Adjunta a la gerencia y Directora Unidad Operativa Sociosanitaria del Grupo ABD Asociación Bienestar y Desarrollo.

Cap 1. Hacia una población cada vez más envejecida

En el horizonte que avanza hacia el año 2030, se divisa un cambio demográfico de gran relevancia: Se proyecta que una de cada seis personas superará los 60 años de edad. Este proceso de envejecimiento de la población plantea diversos desafíos en la sociedad, la salud, la economía…

Tanto en Cataluña como en el resto del mundo, esta transición demográfica está generando una creciente demanda de servicios y recursos dirigidos a cubrir las necesidades específicas de las personas mayores. En este contexto, la salud mental emerge como uno de los principales retos a afrontar con urgencia. El bienestar emocional y psicológico de las personas mayores resulta crucial para asegurar una calidad de vida óptima en esta etapa, y su atención adecuada demanda un enfoque profesional y estratégico por parte de las instituciones y organizaciones pertinentes.

El Contexto Demográfico

Los datos demográficos actuales y proyectados evidencian un cambio significativo en la estructura poblacional. Se prevé que el número de personas de 80 años o más, se triplicara entre 2020 y 2050 y se situara entre los 426 millones. En Cataluña actualmente las personas mayores de 65 años representan 1,5 millones de personas, para 2030 se espera que sean 1,7 millones y en 2050 casi 2,5 millones

“Estas cifras reflejan que el envejecimiento es una realidad y ya llegamos tarde para poder aplicar políticas públicas”

La Salud Mental en las personas mayores:

“Se da por supuesto que las personas mayores son frágiles y dependientes y eso no es así, el envejecimiento no es una enfermedad”

Es esencial comprender que el envejecimiento no es una enfermedad, sino un proceso natural que forma parte del ciclo de vida de las personas. Sin embargo, existen estigmas y prejuicios asociados a la vejez que pueden influir en la percepción y el tratamiento de las afecciones de salud mental en las personas mayores. Las personas mayores constituyen el grupo de población más heterogéneo y diverso. Es importante recordar que cada persona es diferente y puede responder de forma única.

La escasez de datos sobre la salud mental en las personas mayores es preocupante. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 20% de las personas mayores de 60 años sufren algún trastorno mental o neural. Esto resalta la necesidad urgente de investigar y comprender mejor esta área. La falta de información dificulta la identificación y el abordaje de estos problemas, como el trastorno obsesivo-compulsivo, bipolaridad y otros. Es esencial cerrar esta brecha de conocimiento para proporcionar el apoyo necesario a las personas mayores y mejorar su calidad de vida.

Los principales desafíos: La falta de diagnóstico

“Muchas personas mayores no están diagnosticadas”

A pesar de la creciente necesidad de atención a la salud mental en las personas mayores, existen diversos desafíos que dificultan el acceso a la atención adecuada:

· Escasez de datos e investigación: Existe una brecha importante en el conocimiento sobre la salud mental en las personas mayores. Se necesitan más estudios para comprender mejor las causas y los tratamientos de los trastornos mentales en este grupo poblacional.

· Estigma y discriminación: El estigma asociado a las enfermedades mentales sigue siendo un obstáculo importante para que las personas mayores busquen ayuda. La discriminación por edad, también conocida como edadismo, también juega un papel negativo en este sentido.

· Falta de recursos y servicios: Los servicios de salud mental especializados para personas mayores son insuficientes en la mayoría de los países. Se necesitan más recursos para invertir en la formación de profesionales, la creación de programas específicos y la mejora de la accesibilidad a la atención.

· Barreras para la búsqueda de ayuda:

– Reacción a la enfermedad mental: El estigma social asociado a las enfermedades mentales puede hacer que las personas mayores sean reacias a buscar ayuda por miedo a ser juzgadas o rechazadas.

– Falta de conciencia: La falta de conocimiento sobre las enfermedades mentales y sus síntomas puede llevar a las personas mayores a no reconocer que están padeciendo un problema.

– Discriminación por edad: El edadismo puede influir en la percepción de las personas mayores sobre la atención médica, haciéndolas sentir que no son merecedoras de la misma o que no recibirán un tratamiento adecuado.

“Hay que luchar contra el edadismo y la gerontofobia. Las personas mayores suelen estar infravaloradas e infratratadas”

El gráfico muestra las principales barreras que dificultan el acceso a la atención de salud mental para las personas mayores.

Conclusiones:

Tenemos la urgente necesidad de abordar los desafíos de salud mental que enfrentan las personas mayores en nuestra sociedad en constante envejecimiento. A medida que nos adentramos en el horizonte del año 2030, es esencial que nos enfrentemos a estos desafíos con seriedad y compromiso. Es crucial desafiar los estigmas asociados al envejecimiento y comprenderlo como un proceso natural en el ciclo vital. Sin embargo, también debemos reconocer la escasez de datos y la persistencia del estigma y la discriminación hacia las personas mayores, lo que dificulta la identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales en este grupo demográfico.

En el próximo capítulo, profundizaremos sobre las afecciones de salud mental más frecuentes que afectan a las personas mayores, así como sus consecuencias como la sobremedicación.

Es necesario un esfuerzo conjunto por parte de las instituciones, las personas profesionales de la salud y la sociedad en general para abordar los desafíos de la salud mental en las personas mayores. Solo así podremos garantizar una mejor calidad de vida para este grupo poblacional“.

El gráfico muestra la desigualdad en la inversión en salud mental entre diferentes grupos de edad, con una menor inversión en las personas mayores.


Artículo de Pilar Rodríguez Benito, Adjunta a la gerencia y Directora Unidad Operativa Sociosanitaria del Grupo ABD Asociación Bienestar y Desarrollo.

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