Después de ocho meses de trabajo, aprendizaje y construcción comunitaria, el piloto del proyecto europeo Educate for Independence en El Prat de Llobregat ha llegado a su fin dejando un balance muy positivo tanto para las personas jóvenes participantes como para las entidades implicadas en la iniciativa.
Impulsado por ABD, el proyecto ha trabajado con jóvenes de entre 18 y 29 años con discapacidad intelectual que se encontraban fuera del empleo, la educación o la formación con el objetivo de favorecer su autonomía, participación comunitaria e inclusión sociolaboral a través de experiencias reales de aprendizaje en entornos comunitarios.
A lo largo de estos meses, un total de 11 jóvenes han participado activamente en un itinerario innovador basado en las Unidades Educativas Territoriales (UET), una metodología que sitúa el aprendizaje fuera de los espacios formativos tradicionales y lo traslada a una red de contextos cotidianos donde las personas pueden desarrollar habilidades personales, sociales y laborales mientras forman parte activa de la comunidad.
Creación de cuatro UET
Durante el piloto se han creado cuatro UET en colaboración con organizaciones y proyectos del territorio: La Botiga, servicio municipal de apoyo alimentario gestionado por ABD y Espigoladors; la Cooperativa Agrícola de El Prat, en su espacio ubicado en Mercabarna; el Hort Sant Cosme, impulsado por la Fundación Contorno Urbano; y en el comedor de una escuela de educación primaria donde las personas participantes colaboraron con La Forquilla Ecològica. Estos espacios permitieron a las personas participantes involucrarse en actividades vinculadas a la alimentación, la sostenibilidad, la agricultura, la logística y el trabajo comunitario, generando experiencias de aprendizaje significativas y conectadas con la realidad del territorio.
Los resultados obtenidos muestran una elevada implicación por parte de las y los participantes, con una asistencia media superior al 84 %, así como mejoras en ámbitos relacionados con la autonomía personal, la participación social, el uso de recursos comunitarios, las habilidades laborales y la autodeterminación. La evaluación realizada durante el proyecto también refleja avances en aspectos como la confianza en las propias capacidades, la comunicación, la toma de decisiones y la participación en la vida comunitaria. Las familias han valorado muy positivamente el impacto del proyecto, destacando una mayor independencia en la vida cotidiana, más confianza y responsabilidad, así como una actitud más activa hacia nuevas oportunidades formativas y laborales. Asimismo, han subrayado el valor de aprender en contextos reales y comunitarios, donde los conocimientos y habilidades adquiridos pueden trasladarse con mayor facilidad al día a día.









Una red de colaboración comprometida con la inclusión de las personas con discapacidad intelectual
Más allá de los resultados individuales, uno de los principales logros del proyecto ha sido la creación de una red de colaboración entre entidades sociales, empresas, servicios municipales y recursos comunitarios comprometidos con la inclusión de las personas con discapacidad intelectual. La experiencia ha contribuido a generar nuevas alianzas, fortalecer vínculos ya existentes y también a transformar percepciones sobre las capacidades de las personas jóvenes con discapacidad intelectual a través de relaciones más horizontales, naturales e inclusivas que han puesto en valor las múltiples formas de aprender, contribuir y participar en la comunidad.
Durante la implementación del proyecto, ABD ha promovido además diferentes actividades de sensibilización, intercambio y participación comunitaria. Entre ellas destacan los talleres de empoderamiento realizados con las personas jóvenes participantes, visitas al CRAM o a los servicios de juventud El Lloro, la participación en el pódcast de ABD sobre juventud, discapacidad y acceso al empleo, así como la visita de aprendizaje mutuo celebrada en El Prat de Llobregat con representantes de las diferentes entidades socias del proyecto a nivel europeo.
Conclusiones
La fase final del piloto ha servido también para reunir a administraciones públicas, empresas, entidades sociales y jóvenes participantes con el fin de compartir aprendizajes y reflexionar sobre los retos pendientes para avanzar hacia una inclusión plena. Entre las principales conclusiones se encuentra la necesidad de ampliar las oportunidades de empleo inclusivo, adaptar mejor los entornos laborales, reforzar la formación de los equipos profesionales, incrementar los recursos destinados al acompañamiento personalizado y seguir fortaleciendo la colaboración entre agentes del territorio.
Los resultados obtenidos confirman el potencial de las Unidades Educativas Territoriales como herramienta para promover la autonomía, la participación comunitaria y la inclusión sociolaboral de jóvenes con discapacidad intelectual. Asimismo, evidencian la importancia de generar oportunidades reales de participación en la comunidad y de construir redes de apoyo que conecten a personas, organizaciones e instituciones alrededor de un objetivo común: garantizar que nadie quede excluido de las oportunidades de aprendizaje, empleo y participación social.
Con la finalización del piloto en El Prat de Llobregat, Educate for Independence deja una sólida red de colaboraciones, nuevas oportunidades abiertas y una experiencia que demuestra que la inclusión se construye desde la comunidad, reconociendo las capacidades, intereses y potencial de cada persona.























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