Boby: una ayuda y una alegría para las personas mayores

La terapia con animales tiene un gran impacto en la salud mental y física de las personas vinculadas a la Residencia y Centro de Día Alta Ribagorça

Jose Codina, Fundador de Recuérdame Alzheimer, fundó la asociación el 2020, cuando su madre murió de esta enfermedad. Quería dar visibilidad a este proceso neurodegenerativo y ayudar a otras personas que, como su madre, no reciben todo el apoyo necesario. 

Desde el año 2020 empezó a trabajar con perros. Observó cómo le hacía compañía a su madre y el bien de ésta. Al cabo de poco tiempo cogió a Boby, el perro con el que visita a las personas mayores en la Residencia y Centro de Día Alta Ribagorça, gestionada por el Grupo ABD.

“Hemos visto que les va muy bien a las personas que están en estos espacios o con alzhéimer”, explica Codina. La actividad con Boby es apta para personas con más movilidad o con movilidad reducida. “Las que tienen menos movilidad lo peinan, lo tocan, lo acarician, les preguntamos si han tenido perro o experiencias con animales y muchos tienen recuerdos que compartir”, indica. Los que tienen más movilidad, lo pasean o juegan con él a saltar los aros, a buscar la pelota, etc. La estimulación física y cognitiva “les va muy bien”, apunta el responsable de la actividad.

La terapia asistida con perros favorece la socialización y ayuda a reducir la sensación de soledad. También tiene un efecto positivo en la memoria, especialmente en personas con demencia, estimulando recuerdos y promoviendo interacciones significativas. Además, con las caricias y juegos, se trabaja la motricidad y coordinación, mejorando la movilidad de las personas mayores.

También Boby lo disfruta. “Cuando llega a las residencias, empieza a mover la cola, todos los residentes lo conocen, sube a la mesa y se tumba, le ponen el arnés y sabe que tiene que hacer los ejercicios… se lo pasa muy bien”, detalla Jose Codina.

La llegada al centro de Pont de Suert fue también decisión de Codina. “Me dijeron que no llegaba nadie que trajera un perro y decidimos venir. Me pongo en la situación que viví con mi madre y me gusta ayudar a la gente. Desde el primer día fue espectacular”, recuerda.

Tranquilidad, relax y compañía

Las personas que viven o acuden a la Residencia y Centro de Día Alta Ribagorça estan encantadas con las visitas de Boby. “Me representa mucha tranquilidad y mucho relax”, explica Núria Munt, una de las personas vinculadas al centro quien indica que sufre taquicardias y espasmos y valora la paz que le aporta el perro. Pero también es compañía “cuando estás enfermo o te pasa algo, el perro siempre está a tu lado”, rememora Munt, y es que ella misma tuvo un perro y recuerda como al llegar a casa era el primero que la venía a recibir. Ahora con Boby, es un poco como estar en casa, “lo esperas con alegría y lo pasas muy bien”, asegura.

Estas terapias tienen un gran impacto en la salud emocional de las personas, así como en el mantenimiento del bienestar cognitivo generando recuerdos de experiencias vitales con perros, animales o de otros momentos de la vida.

“Cuando llegamos, todo el mundo lo conoce y me llena el corazón”, asegura Jose. “Estamos ayudando a la gente”.

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