La vivienda como herramienta de inclusión y de construcción de un proyecto vital propio

Solo en Catalunya, casi 7000 personas están en situación de sinhogarismo, viviendo en la calle, según las estadísticas del Síndic de Greuges. En el noveno capítulo del podcast ‘Por el mundo que queremos, hablamos de la vivienda social y su rol como una de las medidas de prevención para evitar esta situación de exclusión social extrema, en el que las entidades del tercer sector tienen un papel fundamental.

Con la directora del Área de Pobreza e Inclusión del Grupo ABD, Mònica Plana; el coordinador de Proyectos de la Fundación Hábitat 3, Jan Sibina, y los testimonios de Íngrid y Jose Antonio, el podcast expone algunas iniciativas para que personas de distintas edades y situaciones tengan garantizado el derecho constitucional a la vivienda. 

La vivienda es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Desde las conversaciones familiares, pasando por los debates políticos o económicos diariamente nos preguntamos qué deberíamos y cómo podríamos hacer para conseguir ese hogar al que todos y todas deberíamos tener acceso.

Una de las iniciativas para paliar este problema es la vivienda social, en la cual entidades como Hábitat 3 y ABD están implicadas.

Hábitat 3 nace hace 11 años por una demanda de la Taula del Tercer Sector de Catalunya que identifica la necesidad de contar con una entidad que pueda hacer la captación de viviendas del sector privado, vacías, etc para destinarlas a vivienda social. Las entidades sociales acompañaban a personas en situación de vulnerabilidad y este acompañamiento se veía “frustrado” porque sin una vivienda digna, el acompañamiento tiene un recorrido mucho más “limitado”, explica el coordinador de proyectos de la entidad, Jan Sibina. 

El proceso, pues, empieza con la captación de estas viviendas para incluirlas en la cartera de Hábitat 3 y destinarlo a proyectos sociales y a las personas que las necesitan. Se hace en colaboración con entidades sociales o con administraciones públicas y se cede con un alquiler social, asequible, “de acuerdo a las necesidades de cada persona y de cada caso”, relata Sibina. “Asumir estos retos es un deber que tenemos”, resume Jan Sibina, “Intentar cumplir un objetivo que ahora mismo parece que está en duda, que es el derecho a la vivienda”. 

Actualmente, Hábitat 3 gestiona más de 200 viviendas que destina a personas en situación de vulnerabilidad a través de entidades o administraciones públicas. Una de ellas es el Grupo ABD quien ofrece un acompañamiento psicosocial, educativo y sanitario, que cuando falta la vivienda se hace muy difícil de mantener. “La vivienda es un bien que determina todo el acompañamiento que hacemos”, reconoce la Directora del Departamento Técnico y del Área de Pobreza e Inclusión de ABD. 

El Grupo ABD gestiona unos 49 pisos de inclusión para personas que están vinculadas a los programas de la entidad, donde las personas residen pagando este alquiler social y ABD continúa su acompañamiento desde diferentes perspectivas.

Íngrid y Jose Antonio: una vivienda para una nueva vida

Íngrid llegó de Paraguay hace 10 años. Es licenciada en Turismo pero no ha podido homologar su título para trabajar en el sector. Con 28 años y embarazada de su hijo, tuvo problemas con su pareja y se quedó sin un sitio donde vivir. “Nadie quería acogerme por estar embarazada, sin trabajo… podía pagar un tanto por la habitación pero por más que explicaba una u otra, no había quien me reciba”, lamenta.

Durante meses estuvo viviendo de casa en casa de conocidos que le dejaban un espacio, hasta que gracias a su trabajadora social llegó al programa Preinfant de ABD. “Fue un alivio”, recuerda. Ahora comparte piso con otras mujeres con criaturas pequeñas y tienen una convivencia tranquila. “Llevamos a los niños a la guardería, hacemos formaciones para acompañar el crecimiento de los niños y hay bastante apoyo mutuo”, señala Íngrid. Además de la vivienda, Íngrid valora el apoyo emocional recibido. “Ahora veo más salidas”, declara. Ha empezado a hacer formaciones para actualizarse respecto a su carrera profesional, a prepararse para conseguir un empleo mejor remunerado y siente que ha ganado seguridad y confianza en ella misma. 

Jose Antonio vive con su pareja en los apartamentos de Sant Eloi gestionados por ABD desde hace 3 años. Tiene 58 años y una pensión no contributiva.

“Pasé muchos años en prisión, era miembro de una banda de motoristas y, cuando me pillaron, me sentenciaron a 30 años de prisión. Cuando salí, fui al hospital a buscar la medicación y la enfermera me llevó a conocer ABD”. Así relata Jose Antonio su trayectoria hasta llegar a la entidad. 

Esto fue en 2011 y, en aquel momento, ABD no le pudo proporcionar la vivienda que necesitaba. Después de 30 años en prisión, “perdí la familia, perdí el piso de la abuela, perdí a mi abuela, perdí a mi padre, perdí la dignidad y lo perdí todo”, cuenta. Con todo eso, su cuerpo le dijo basta. Tuvo un ataque al corazón y problemas en un pulmón y entonces apareció un piso de ABD donde Jose Antonio podía vivir. “Pagamos un precio social”, explica, pero además “están por ti y te ayudan. No estás solo, esto es lo más importante”, destaca.

Una salida digna y de calidad

Como apunta Jan Sibina, “hay mucha gente que necesita una vivienda por la trayectoria vital que la ha llevado a la situación que sea”. Por ejemplo, en el bloque donde vive Jose Antonio, conviven personas acompañadas por varias entidades. “En cada puerta hay un proyecto diferente, una situación de vida diferente y hay un trabajo diferente”, aunque, como recuerda Mónica Plana, “hay una coordinación entre entidades”. 

El siguiente reto, una vez se llega a una vivienda social, es trabajar en el futuro. Actualmente, en los pisos gestionados por ABD para las personas que están en los programas de la entidad, la permanencia es de un año a renovar. “Trabajamos en una salida digna y de calidad, pero cada vez es más difícil porque no hay mercado protegido y el mercado privado es inaccesible”, apunta Plana. “La vivienda”, remata Sibina, “no es solo una necesidad, sino una herramienta de inclusión. A partir de tener un hogar, puedes construir tu proyecto vital”.

Por el mundo que queremos, un pódcast del Grupo ABD

‘Por el mundo que queremos» es el pódcast del Grupo ABD que da voz a las historias de vida de las personas usuarias que acompañamos y que viven en situación de vulnerabilidad con la colaboración de Radio Maconda, la radio comunitaria de las Bibliotecas de Barcelona.

La coordinación del pódcast está a cargo de Begoña del Pueyo, miembro del patronato del Grupo ABD con una amplia experiencia en comunicación, junto con la Directora de Comunicación del Grupo ABD, Isabel Martínez Luna. Además, también cuenta con la colaboración de la Asociación de Usuarios/as de la Comunicación, así como de periodistas de la talla de Julia Otero y Goyo Prados. En la parte técnica se cuenta con el apoyo de Albert Fernández.

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