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La coordinadora de Energy Control Núria Calzada cuestiona la situación de alegalidad del cannabis en España

«Las drogas son peligrosas, en general, si se hace un mal uso. No es el estatus de ilegalidad lo que aporta más o menos peligrosidad a cierta droga», ha explicado Núria Calzada, coordinadora de Energy Control, programa de la Asociación Bienestar y Desarrollo, en la mesa redonda del Tercer Sector de El Matí de Barcelona, en Betevé.

Uno de los ejes centrales del debate ha sido el concepto de regularización, «que no significa promoción del consumo», ha puntualizado Calzada. Según la coordinadora, la prohibición no disuade de fumar. «Es necesario que el usuario cree una relación con la droga, que sea consciente del consumo. Debemos dar las herramientas para un consumo responsable». Según Calzada, sólo una pequeña parte de la población consumidora de drogas acaba desarrollando una drogodependencia.

La coordinadora también ha querido desvincular el uso de drogas con la marginalidad o el riesgo de extrema vulnerabilidad. «Muchas personas diversas, de diferentes clases sociales y situaciones personales, consumen cannabis u otros estupefacientes», ha apuntado Calzada, que ha incidido en que el problema en las zonas y comunidades excluidas no son las drogas en sí, sino el entorno y la propia situación de exclusión. Un entorno así dificulta el consumo responsable que comentaba», ha comentado.

Núria Calzada ha explicado que venimos de una época con una propaganda antidrogas muy agresiva. «Nixon promovió la guerra contra el narcotráfico porque quería acabar con los enemigos del estado. Los negros, a quien asoció la heroína. Y los hippies, a quien asoció la marihuana». Todo ello, ha explicado la coordinadora, para intervenir en las comunidades y minorías étnicas. «Las políticas públicas asumieron que la planta de cannabis no tenía que estar fiscalizada por ello».

«El consumo responsable de drogas como el cannabis es mayoritario»

«Sólo una pequeña parte de las personas consumidoras acaba desarrollando problemas», ha asegurado Calzada. «La regularización se debería abordar como cualquier deporte de riesgo. Quien lo practica, lo hace de manera no-problemática». Sin embargo, debe haber una red pública de atención para dar respuesta a los problemas o situaciones que se puedan generar.

Calzada también ha expresado dudas sobre la actual situación de alegalidad. «Aquí en Cataluña hay sanciones para las personas consumidoras que pueden ir hasta los 600 euros desde la ley Mordaza. Sin embargo, tenemos una visión egocéntrica de Europa. La gran consecuencia es el desastre humano del mercado ilegal en los países productores «, ha asegurado la coordinadora de Energy Control.

La conclusión del debate, en el que también han participado el coordinador de la Subdirección General de Drogodependencias de la Generalitat de Cataluña Joan Colom, la doctora especializada en psiquiatría del Hospital Clínic Laia Miquel, el presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Cataluña Eloi Espósito, y la delegada de la Fundación ICEERS España Constanza Sánchez, se ha centrado en la idea de que ya no tiene sentido hablar sobre la legalización de la marihuana, sino que ahora hay que empezar a hablar sobre cómo regularizarla.

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