Energy Control señala que no hay evidencias suficientes para afirmar que el fentanilo ha llegado a los mercados de drogas en España

En los últimos meses pero, con mayor intensidad en las últimas semanas, han aparecido diferentes noticias sobre la entrada de fentanilo en España, un analgésico opioide implicado en la epidemia de sobredosis que está afectando de manera dramática a América del Norte. Dada la relevancia de este tema y con el fin de aportar datos para una comprensión serena de la situación, desde el programa de ABD Energy Control aportan algunas informaciones y aspectos que consideran relevantes. 

1. No hay evidencias para afirmar que el fentanilo ha entrado en los mercados de drogas ilegales en España.

Las evidencias disponibles sobre la presencia de fentanilo en España indican que del 15,8 % de la población española que reconoce haber consumido analgésicos opioides alguna vez en su vida, el 14 % dijo haber consumido fentanilo, lo que equivale a un 2% de la población total, aproximadamente. Además, la práctica totalidad de ese consumo se circunscribe a la prescripción facultativa. Igualmente, el porcentaje de urgencias hospitalarias relacionadas con el consumo de drogas en las que se identifican opioides sintéticos distintos a la heroína (metadona, fentanilo, tramadol y morfina) ha oscilado en la última década entre el 6 % de 2012 y el 9% de 2020, tras un pico del 10 % en 2017 y 2018 y el porcentaje de personas fallecidas por consumo de drogas en las que se identificaron opioides, ha descendido en la última década desde el 77,9 % de casos en 2011 al 59,1 % en 2020.

La cantidad de fentanilo decomisado en los últimos cinco años en España es de 336 gramos, de los que 291 corresponden a un único decomiso de 2018.

Por otra parte, el Sistema Español de Alerta Temprana, red coordinada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, no ha emitido ninguna alerta relacionada con la presencia de fentanilo, sus análogos u otros nuevos opioides en nuestro país. Tampoco en los servicios de análisis de sustancias y en servicios de reducción de daños se ha detectado la presencia relevante de fentanilo, sus análogos o de otros nuevos opioides sintéticos. En las salas de consumo supervisado, el porcentaje de personas que consumen fentanilo es muy residual.

Por todo ello, a la luz de los datos disponibles, no se puede afirmar que se esté consumiendo fentanilo en España fuera del ámbito sanitario.

2. La comparación constante con Estados Unidos y Canadá es desafortunada.

La epidemia de sobredosis relacionadas con el fentanilo, sus análogos y otros nuevos opioides sintéticos es un problema que lleva muchos años gestándose. Hay diferentes elementos que pueden considerarse como causa y dibujan un panorama muy alejado de la realidad española: desde la sobreprescripción de analgésicos opioides y su abrupta retirada que llevó a muchas personas a buscar alternativas como la heroína, la dificultades para acceder a la atención sanitaria y, de manera específica, a los tratamientos para la adicción, el papel de los cárteles mexicanos que sustituyeron el cultivo de opio y la distribución de heroína en Estados Unidos por la producción de fentanilo para satisfacer una creciente demanda de esta sustancia, o las reticencias por implementar medidas que la evidencia científica ha mostrado como eficaces. Estos elementos son raramente abordados en el tratamiento informativo que se le está dando en nuestro país.

3. Evitar la difusión de bulos y el uso de imágenes y palabras estigmatizantes.

Es necesario evitar la difusión de bulos como la posibilidad de sufrir una sobredosis por el simple contacto del fentanilo con la piel. Varias instituciones y especialistas han desmentido este extremo y su difusión no hace más que incrementar el alarmismo y puede conducir a medidas desproporcionadas y/o contraproducentes.

Las imágenes utilizadas frecuentemente para hablar del consumo de fentanilo y sus problemas asociados inclinan a pensar que afectan a un sector de la población muy concreto. Sin embargo, los datos de Estados Unidos muestran que las sobredosis ocurren a lo largo de todos los tramos de edad, en diferentes perfiles raciales y tanto en entornos urbanos como rurales.

Cabe recordar que, aunque estas personas se encuentren en la vía pública, debe prevalecer su derecho al anonimato, especialmente cuando se trata de aspectos tan sensibles como el consumo de drogas. Además, la difusión y uso de expresiones valorativas de ciertas imágenes puede contribuir a la estigmatización de las personas afectadas por esta problemática. El estigma también se asocia a rechazo social y mayores dificultades de acceso a los tratamientos.

Igualmente, el uso de términos como “droga zombi”, aunque no es nuevo y ya se ha utilizado antes para otras sustancias, contribuye a la estigmatización de las personas, pone el foco solo en algunos de los efectos del consumo y desplaza la atención de aspectos más importantes como su situación de sinhogarismo, la falta de oportunidades o de atención médica.

Que la opinión pública se forme una imagen distorsionada, puede dificultar el reconocimiento del problema y conducir a la proposición de medidas no adecuadas para abordarlo que, a menudo, consisten en una mayor criminalización de las personas consumidoras.

4. España está mejor preparada que muchos otros países.

En España se dispone de una red pública universal y gratuita que facilita la entrada de las personas que lo necesitan a un tratamiento ajustado a sus necesidades. Además, los programas de reducción de daños cuentan con una amplia trayectoria en nuestro país, estando esta política pública presente en la Estrategia Nacional sobre Adicciones desde hace años. Aunque puede mejorarse su alcance y financiación, es fácil prever que, llegado el caso, se constituirán en elementos clave para hacer frente a la situación.

La entrada de nuevos opioides sintéticos en Europa y España (especialmente de aquellos no relacionados con el fentanilo) supone un riesgo serio con importantes implicaciones para la Salud Pública, reconocen desde Energy Control. No obstante, diferentes Administraciones nacionales y europeas se encuentran vigilantes para ofrecer respuestas lo más tempranas posible. En este sentido, apuntan, “contamos con sistemas de monitorización que nos permiten disponer de información actualizada sobre el fenómeno y confiamos en su capacidad para detectar rápidamente estos fenómenos, lo que podría ayudar a evitar un impacto similar al experimentado en los Estados Unidos”.

Conclusión

Por todo lo anterior, desde Energy Control señalan que “no existen evidencias suficientes como para afirmar la llegada del fentanilo a los mercados de drogas en nuestro país”.

Además, hacen un llamamiento a abordar este tema de una manera serena, con la lógica preocupación, pero sin emplear el sensacionalismo”, debido a las importantes repercusiones que esto tiene y puede tener a nivel social.

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